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—Dos mujeres, Julieta y Pilar enfrentan a Figueroa. —Añorve y la gente de Huitzuco, lo negro del priismo. —Nuevas figuras y liderazgos surgen con fuerza propia.

Por : Enrique Vargas Oroszco 

El pleito entre priistas se produce entre dos grupos, por un lado el representante del viejo y antidemocrático cacicazgo figueroísta y por el otro la corriente de Manuel Añorve, que dejó en Acapulco la peor crisis financiera, donde trata de mantener el incipiente liderazgo que maneja.
Rubén Figueroa Smutny fue quien desató los problemas al atacar a su correligionario acapulqueño y sin embargo, quienes se han visto con una mayor presencia y hasta protagonismo son dos mujeres, la esposa de Añorve, Julieta Fernández, y la secretaria general del PRI, Pilar Vadillo, cercana al ex alcalde porteño y ahora diputado federal.
Julieta y Pilar han enfrentado directamente al junior figueroísta y lo han hecho ver mal, porque el provocador del conflicto se ha lanzado contra ellas descalificándolas y haciendo comentarios en el sentido de que también ellas tienen algunas culpas dentro de los señalamientos que hace contra el diputado protegido por el coordinador de los diputados federales priistas, Manlio Fabio Beltrones.
Obviamente a ese respaldo se atiene Añorve, quien debe suponer que eso lo hace intocable y le garantiza impunidad ante el cochinero que dejó en las finanzas del puerto, por lo que decide enfrentar a las cabezas del clan establecido en Huitzuco de los Figueroa.
Los integrantes del que es reconocido como el principal cacicazgo que se mantiene en Guerrero, con sus viejas prácticas antidemocráticas, violentas y de presiones sobre los grupos regionales, deben suponer que la fuerza que mantienen en el estado es suficiente para permanecer al frente de ese partido, del que mantienen cierto control a través de la presidencia del Comité Directivo Estatal, con Cuauhtémoc Salgado Romero, lo que confían se convierta en la ventaja para hacerse de la mayoría de las candidaturas para la elección del 2015.
AÑORVE Y LA GENTE DE HUITZUCO, LO NEGRO DEL PRIISMO.— Son dos grupos que representan lo negativo e indeseable dentro de ese partido, el que fue ofrecido como el “nuevo PRI”, el que logró atraer el número suficiente de votos para ganar la Presidencia de la República, que ya ejerce el mexiquense Enrique Peña Nieto.
En el PRI nacional deben estar observando la lamentable actitud de los priistas guerrerenses, que parecen empeñados en que ese partido se mantenga dentro del espacio de la oposición política, porque con los acontecimientos que han protagonizado, no puede pensarse que estén labrando una imagen positiva, que resulte atractiva para la ciudadanía del estado, que a través de las redes sociales señala que de políticos como esos no puede esperarse otra cosa, más que acciones de muy bajo nivel, que refuerzan el rechazo de la gente hacia los políticos.
Añorve está plenamente descalificado ante los guerrerenses y en especial frente a los acapulqueños, porque lo ven como la encarnación de la irresponsabilidad política y como el mayor corrupto y deshonesto que llegó al puerto sólo a servirse, a usarlo como trampolín para satisfacer su desmedida ambición política, que lo ha llevado a intentar por segunda ocasión ganar la gubernatura del estado.
Los Figueroa tienen una negra historia en el estado caracterizada por la represión, la muerte y las desapariciones y esa actitud de soberbia y autoritarismo la encarna Figueroa Smutny, que asume el papel del rijoso, del descontonero, del perdonavidas, que supone que podrá avanzar en la aceptación de la ciudadanía atacando al corrupto, pero la gente rechaza que sea el personaje con autoridad moral para llegar al puerto a denunciar y corregir las tropelías financieras del ex alcalde.
Uno representa al depredador político, integrante del único cacicazgo que con todas sus mañas y actitudes perversas trata de imponer en el estado sus viejas formas y sistemas de hacer política, con la mira puesta en la alcaldía de Acapulco, como trampolín para llegar más adelante a Casa Guerrero.
El otro es el político más joven, pero que en su paso por la administración pública ha mostrado una ambición personal desmedida y hasta enfermiza, que lo hace caer en los peores excesos y abusos de poder y de corrupción, con tal de mantenerse y escalar posiciones en la política y la administración pública.
Ambos grupos representan la peor perspectiva para Guerrero desde las filas del PRI, situación que la ciudadanía ya advierte, de modo que será difícil que les permita avanzar en sus negros proyectos, ya que preferirá mandarlos al basurero de la historia y la política, para beneficio de la entidad y sus habitantes.
AFORTUNADAMENTE, no son los únicos priistas, porque hay nuevas figuras, que por su propio esfuerzo, trabajo y carisma han ido avanzando en el conocimiento y la estimación de los guerrerenses, que ya los ubica y los identifica como la mejor posibilidad de mejoramiento y reconstrucción del priismo estatal.
Mientras esos lamentables políticos del pasado indeseable se agarran del chongo, los nuevos liderazgos, especialmente en la región Centro, deben avanzar para convertirse en la mejor y la única posibilidad de que el priismo recupere posiciones y se corrijan las malas prácticas políticas que esos grupos oscuros han dejado en Guerrero.
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