Opinión

La mujer en ...

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Por : María Reyna Ruiz Sánchez 

¡Ojalá! Que con el pasar de los años, no se pierda como ya se está viendo, la falta de credulidad a la venida de los Santos Reyes Magos hasta nuestros hogares; en los modernos padres de familia recae que esta bella tradición no se pierda, pues ese gran cariño a los tres reyes: Melchor, Gaspar y Baltazar y la ilusión de niños y niñas hacen que estos benditos seres bíblicos, sigan con vida eterna… Mientras tanto, nos trasladamos hasta la Catedral de San Pedro y María, la que supuestamente resguarda el relicario que contiene los restos mortales de los tres Reyes Magos, que se localiza sobre una loma en la ciudad de Colonia, al oeste de Alemania central, junto al río Rin en Renania del norte. Para admirar dicha catedral, una sola mirada no es suficiente, pues para verla completa, hay que caminar varias calles y darse cuenta de su absoluto esplendor exterior. Tuvieron que pasar 632 años para que la última piedra fuera colocada. Su construcción inició en el año 1248, la cual fue interrumpida por 300 años hasta que en 1880 quedó terminada. La fachada principal tiene 157.38 metros de altura, de estilo gótico francés; mide 144 metros de longitud, la esbelta nave mide 43.50 metros de altura, tiene siete grandes campanas, la mayor pesa 24 toneladas, además cuenta con la superficie para exponer los distintos y hermosos vitrales que miden 17 metros de altura por 86 metros de ancho. Detrás del altar mayor se encuentra el relicario de oro, y cobijo de los Reyes Magos, es una obra elaborada de orfebrería; pesa 300 kilos y mide 153 centímetros de alto por 200 de largo y 110 de ancho. Para contemplar la ciudad Colonia entera desde catedral,  es posible subir –si sus piernas se lo permiten- los 509 escalones de la torre sur que llevan al campanario, a una altura de 97,25 metros.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Colonia quedó destruida en un 80 por ciento. Durante la guerra, la mayoría de los vitrales fueron desmontados y guardados para su protección. Las pinturas del coro, los altares y los sepulcros se cubrieron con ladrillos, así como todas las esculturas.  Bueno hasta empleados de mantenimiento parapetados en el techo para extinguir el fuero rápidamente. De las 22 cámaras abovedadas de la nave central, doce fueron destruidas, así como el lado oeste; catorce bombas cayeron en la Catedral, por ello su restauración concluyó diez años después.
En la actualidad, la sagrada mole de piedra es Patrimonio de la Humanidad desde 1996. Pero desafortunadamente ahora la Catedral de San Pedro y María, se enfrenta a otro problema: La contaminación que mancha de negro el exterior del templo gótico. Qué lástima, porque dicha Catedral por donde quiera que se le vea, es bellísima. Y así, los tres Reyes Magos salen cada año de este sagrado lugar para regresar y seguir repartiendo juguetes a donde existe un niño o niña…
Y hasta el próximo jueves, si Dios no dispone otra cosita.

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