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—AMLO: El candidato de la Jornada

Por : Rafael Domínguez 

Como lo pronosticamos, el pasado 1º de julio en las elecciones ganó México, porque no hubo violencia, porque no hubo fraude, porque votó un número importante de mexicanos, porque ganó el candidato que tuvo las preferencias de los electores.
Sin embargo, nunca falta un prietito en el arroz y es que sólo los muy ingenuos creyeron en la palabra de Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de haber firmado un pacto de civilidad, el martes de la semana pasada rechazó aceptar su derrota, la segunda en una elección presidencial.
Esta es la cuarta ocasión que López Obrador rechaza la voluntad mayoritaria de los electores y ante el fracaso, azuzado por sus colaboradores cercanos, vocifera que como los resultados no le favorecieron se cometió un fraude. Una maña a la que siempre recurre y que en esta elección anunció con anticipación.
Así, AMLO vuelve a desconocer los resultados oficiales y con ello ofende a más de 31 millones de mexicanos, porque votaron por otras opciones, a quienes califica de masoquistas y con su voto respaldan un régimen de corrupción; ofende a casi 2 millones de ciudadanos, porque desinteresadamente y por su responsabilidad cívica actuaron como funcionarios de casilla y también ofendió a miles de sus propios seguidores que figuraron como representantes del PRD en las casillas a los que considera inútiles pues de nada sirvió su presencia en las casillas.
En su delirio, este lunático insinúa la posibilidad de volver a organizar acciones de resistencia civil, y como es su costumbre, lanza toda la responsabilidad de esa decisión tanto al IFE como al tribunal Electoral.
El tabasqueño señala que la pasada jornada electoral estuvo plagada de irregularidades, como el acarreo de votantes, compra de votos, uso de dinero mal habido y que hubo el total respaldo de todos los medios de comunicación a favor de su candidato.
Si de revisar se trata, todas esas prácticas las realiza el PRD, con creces, pues para el acarreo de votantes en combis se pintan solos los amarillos; la compra de votos de los perredistas es una práctica común ya que tienen tan cautivas a las tribus que en sus movilizaciones  si no pasan lista les cobran una multa de $200.00 pesos; en cuanto al dinero mal habido, no se puede olvidar el pase de charola de 6 millones de dólares, más los 110 millones de pesos que presuntamente “donó” Julio Villarreal para la campaña de Obrador, más las millonarias cuentas bancarias de Honestidad Valiente y Austeridad Republicana y del respaldo de los medios de comunicación nos queda claro que el candidato de La Jornada y Proceso es AMLO.
Durante toda la campaña, tanto López Obrador como Vázquez Mota les decían a sus seguidores: Si les ofrecen despensas, si les ofrecen dinero, ustedes tómenlo, pero votan por mí. Entonces, ¿En qué quedamos?
La estrategia del Pejelagarto de rechazar los resultados electorales no es nueva, ya que es la cuarta ocasión que la usa. La utilizó en 1988, cuando perdió la gubernatura con Salvador Nava.
Su segundo descalabro fue en 1994, habiendo sido derrotado por Roberto Madrazo; entonces hizo un plantón en Villahermosa que trasladó al Zócalo del D.F., y despejó previa indemnización de 50 millones de pesos. En ambas elecciones estatales se autonombró. “Gobernador legítimo”.
Hace 6 años que perdió con Felipe Calderón, su berrinche fue tan grande que se hizo proclamar “Presidente legítimo” y encabezó un gran plantón en Reforma.
Ahora, como vuelve a perder AMLO va por la venganza contra una sociedad que no votó por él. De manera grosera, irresponsable y vulgar dice que los 30 millones de mexicanos que no votaron por él sufragaron a favor de la corrupción. Esa es una grosera agresión a la pluralidad, la diversidad y el pensamiento distinto.
Por lo pronto, y a manera de avanzada de lo que viene a partir de mañana jueves, los del #132 golpearon automóviles de los consejeros del IFE y están prestos junto con los de Atenco y grupos de choque para lo que anuncie AMLO.
En fin, una vez más López Obrador quiere venganza de los que le dijeron NO.
¿Es el que querían de presidente?

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