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Estábamos en una tienda de la salida de la ciudad con un amigo y su esposa, charlando sin mayores sobresaltos, cuando llegó de pronto el personaje del relato, en una camioneta negra como su conciencia, a hacer algunas compras de artículos de limpieza ya que él hace las compras directamente...

Por : EDELMIRO Castro Sedano 

Estábamos en una tienda de la salida de la ciudad con un amigo y su esposa, charlando sin mayores sobresaltos, cuando llegó de pronto el personaje del relato, en una camioneta negra como su conciencia, a hacer algunas compras de artículos de limpieza ya que él hace las compras directamente “porque  no confío en los empleados ya que aumentan los precios”.Sin mediar preámbulo alguno se dirigió a nosotros: Ya nos van a dar más dinero para aplicarlo en lo que se necesite, estuve en Acapulco con mis hijos en días pasados y estando en la playa de pronto llegó por ahí un perrito muy bonito que mis hijos vieron y quisieron agarrarlo, pero detrás del animalito iba persiguiéndolo un miembro del Estado Mayor Presidencial que lo reclamó diciendo que era de los hijos de la señora Margarita Zavala de Calderón, nada más y nada menos que la esposa del Presidente Felipe Calderón.
Acto seguido, según nuestro personaje, fui a saludar a la señora quien me recibió muy amable y yo aproveché para decirle que ayudara al municipio con algunos recursos, contestándome que tan pronto llegara a la Ciudad de México hablaría con él y los recursos los haría llegar directamente.
Seguramente vio nuestros rostros de incredulidad ante tamaña “jalada” y que se dirigió a mí para decir que me invitaba a que le acompañara a hacer recorridos y convencerme de las obras que realizaba. Solamente nos quedó el recurso de tirarnos una sonora carcajada mi amigo, su esposa y yo.
Se retiró el personaje en su camioneta negra, como la historia reciente de nuestro municipio.
Los estúpidos creen que todo mundo es como ellos.
En primer lugar la señora Margarita Zavala de Calderón no puede estar con sus hijos o familiares en una playa pública por cuestiones de seguridad personal y de estado.
Sabemos que todos los presidentes de la República tienen un lugar para vacacionar  especialmente destinado a ellos y su familia y la de Felipe Calderón vacaciona en las playas de Cozumel.
Se sabe que José López Portillo gustaba de vacacionar con su secretaria de Turismo, en las playas  exclusivas del complejo Pichilingue en Puerto Marqués, también en Acapulco.
Luis Echeverría tuvo destinado para sus vacaciones, una casa de playa en Ixtapa Zihuatanejo y en Puerto Vallarta.
De Vicente Fox se escribió en una revista de periodismo de investigación y de circulación nacional que se adjudicó una gran extensión de terreno con cientos de metros de playa en el estado de Michoacán.
Y así, en México, cada presidente de la República, no muy republicanamente, tiene sus destinos vacacionales muy, pero muy, resguardados por el Estado Mayor Presidencial, que es el organismo que se encarga de la seguridad personal del jefe del Ejecutivo y de su familia, eso lo sabe o lo intuye hasta el más lerdo.
El nombre del personaje de hoy queda en el anonimato para no herir susceptibilidades y para que a nuestros lectores no les vaya resultar una enfermedad en sus órganos visuales y nos culpen de tamaña maldición.
Pero si lo asocian con un nauseabundo y despreciable roedor de larga cola han acertado.
No hay premio por ello. Conste.

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