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Por : Servicios AINI 

“Abusaba de cuatro a cinco niños por semana”, confiesa exsacerdote


Publicada:  15 enero, 2020 -- Actualizada: 15 enero, 2020

El exsacerdote Bernard Preynat, desposeído de su condición de clérigo desde julio pasado, se sienta a partir de este martes en el banquillo de los acusados del Tribunal de Lyon (este de Francia) en el proceso del caso que sacó a la luz pública la pederastia en la Iglesia francesa y su ocultación orquestada por la jerarquía. 
En el banco de los acusadores solo estarán una decena de las víctimas de los tocamientos y violaciones de este sacerdote, sufridos entre 1985 y 1991, los que han podido escapar a la prescripción de la mayor parte de los casos, un centenar detectados por la investigación y las asociaciones creadas para buscarlos.
Como ya hizo ante los investigadores, Preynat dejó claro desde el primer momento que no tiene previsto negar la acusación: "Reconozco los hechos. En aquel momento no me daba cuenta de su gravedad".
Con voz entrecortada, Preynat, que ahora tiene 75 años y afronta una pena que puede llegar hasta los diez años de cárcel y 150.000 euros de multa, aseguró que pudo abusar "de cuatro o cinco niños a la semana", que lo hacía sobre todo los fines de semana y cuando los llevaba de campamento.
"No pensaba que estaba cometiendo agresiones sexuales", aseguró el antiguo clérigo, que sin embargo confesó que sabía que lo que hacía no estaba permitido, y por eso lo hacía a escondidas, y reconoció que le procuraba placer.
Fueron las denuncias de las víctimas lo que le hicieron tomar consciencia de que sus caricias y tocamientos generaban un daño en los niños que, ahora adultos, reconocieron que siguen arrastrando secuelas y en algunos casos les hicieron pensar en el suicidio.
Francia vive el proceso como un juicio a una época en la que la Iglesia miró para otro lado y consintió la actuación de un clérigo carismático y poderoso, que creó un grupo de "scouts" al margen de todo control, en el que multiplicó los abusos que también cometió en su diócesis.
Su caso fue retratado en la película "Grâce à dieu", de François Ozon, estrenada en febrero pasado, coincidiendo con otro juicio paralelo, el que acabó con la condena a seis meses de prisión exentos de cumplimiento al cardenal y arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, por haber encubierto a Preynat.
Durante la investigación, el sacerdote confesó que él mismo fue víctima de abusos en su infancia y que comenzó a cometerlos en su juventud, entre los 16 y los 17 años, cuando era monitor en colonias de vacaciones, época en la que se sitúan las primeras denuncias sobre su comportamiento.
En el verano de 2015, una de las víctimas, Alexandre Hezez, comenzó una batalla para apartar a Preynat del clero.

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