Edicion : 9351 lunes, 24 de febrero de 2020 Edicion Archivada

Opinión


Por : Dr. Alejandro Jahén García Delgado 

Tercera llamada


Publicada:  25 enero, 2020 -- Actualizada: 24 enero, 2020

* Infecciones urinarias

La vía urinaria, desde los riñones hasta la uretra, debe ser un lugar completamente estéril. Cuando algún microorganismo invade este lugar, podríamos considerar una infección urinaria, con o sin la presencia de síntomas. Hago mucho énfasis en esta última parte, porque son principalmente las personas mayores quienes más infecciones urinarias padecen, muchas veces sin presentar un solo síntoma y si llegara a tenerlos, se confunden con otras enfermedades o pensar que es “normal por la vejez”.

Todos los mecanismos protectores que la orina tiene de manera natural contra las bacterias se pierden en los viejos. Los cambios anatómicos, hormonales y padecer enfermedades, hace de los ancianos una de las poblaciones más susceptibles de infecciones urinarias. 

Aunque los médicos usamos ciertos criterios para un diagnóstico exacto, donde además de síntomas, se tiene que evidenciar la presencia de microorganismo y su cuantificación, estos criterios cambian para los adultos mayores. Respecto a la forma más frecuente en que se clasifican, como una infección alta o baja, según el sitio afectado, resulta también muy útil saber si es una infección complicada o no. Le llamamos infección urinaria complicada cuando existen otros factores que facilitan una infección persistente, repetitiva o con poca respuesta a los múltiples tratamientos prescritos. ¿Qué factores son estos? Personas operadas de la próstata, con incontinencias, que requieren colocación de sondas, hospitalizados, diabéticos y que tengan una bacteria multirresistente a los antibióticos, entre muchos otros más. Justamente, quien tiene más de estos factores son las personas mayores, por lo que, prácticamente, todos los ancianos tienen una infección urinaria complicada. 

Seguramente alguna vez hemos tenido esa sensación urgente de orinar, orinar repetidamente, sentir que nos quedamos con ganas de seguir orinando cuando ya hemos terminado, ardor al orinar o fiebre. Presentar uno o más de estos síntomas puede hacernos sospechar una infección urinaria; pero, en los ancianos, pueden incluso no manifestar ninguno de estos síntomas y tener una infección muy grave, refiriendo el pacientes o familiar que ha dejado de hacer las cosas que normalmente hacía. Así que, aunque no haya síntomas, una infección urinaria tendrá que confirmarse o descartarse con estudios de laboratorio, mismos que nos permitirán tomar una mejor decisión en cuanto al tratamiento.

Como siempre, el tratamiento dependerá de cada persona, factores de riesgo, tipo de infección, antecedentes, función renal, entre tantas cosas que los médicos tenemos que considerar, ya que, si el tratamiento está mal encaminado, la bacteria podría volverse resistente a uno o varios antibióticos, llegando a ser necesarios el uso de antibióticos de amplio espectro, uno de ellos, por ejemplo, de un precio aproximado de $1700 cada dosis diaria, por no menos de 7 días. Dice mi amigo, el Dr. David Anibal: “…no saben lo caro que resulta automedicarse”. 

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